Considero este uno de los cuadros más difíciles de llevar a término. No por la técnica o el dibujo, sino por lo que representaba y por la historia que yo (no) quería contar.
Al principio sería solamente en blanco y negro, quizá con colores oscuros. Los colores hablaban del duelo que yo sentía al pensar en lo que representaba.
Pasé meses con la tela ya dibujada: el puente, el niño y la mujer. Un precipicio al inicio.
Esta obra retrata la historia de María, una joven madre que salió de Venezuela en busca de esperanza. A causa de mucho sufrimiento y dificultad, decidió partir. María tomó a su bebé en brazos y, con todo el dolor de dejar el lugar donde tenía sus raíces, fue en busca de una vida mejor. María, su bebé y otras mujeres caminaron mucho, en el frío de la noche y en el calor del día, con la alimentación que era posible, hasta que su bebé comenzó a enfermar en sus brazos. Ella no podía regresar. Necesitaba continuar.
Después de algunos días, cuando María estaba a punto de llegar a su destino, el bebé se enfermó gravemente.
Fue entonces cuando ella lo miró en sus brazos y se dio cuenta de que el bebé había fallecido. En ese momento, estaba cruzando un puente. María no soportó el dolor de perder a su hijo y se arrojó del puente junto con el bebé.
Esta historia me fue contada hace un tiempo por João Diniz, Director Regional de Visión Mundial, y habitó mi alma, mi corazón y mi mente durante muchos días y muchos meses. Necesité sacarla de alguna manera a través de esta obra.
Pero quise hacer una pintura que hablara de esperanza, para otras Marías. Para tantas Marías que están cruzando puentes, atravesando dolores, en la frontera de Venezuela o incluso aquí, en este momento tan difícil que estamos viviendo. Un puente que todas las Marías tienen derecho a cruzar rumbo a la esperanza. Un puente florido. Un puente de amor. Un puente de acogida donde estamos allí, junto con María y su bebé.
A pesar del dolor de producir este cuadro, lo terminé más liviana. Cada flor es una lágrima y una oración por las Marías del mundo.
El cuadro se transformará en alguna acción concreta para bendecir a las mujeres de Pacaraima. Pensar en ello me trajo un pequeño alivio.
Silvana Bezerra de Castro Magalhães (Nova Friburgo/RJ)
Magíster y doctora en Educación. Arteterapeuta. Profesora universitaria del CEFET-RJ, escritora e investigadora.
Instagram: https://www.instagram.com/silvanabezerramagalhaes/
Obra presentada en 2021 en el V Foro de Refugiados
Tema: “Iglesia y Refugiados – Caminos para el Mañana”