Esta obra fue inspirada en una fotografía publicada en una materia de un periódico venezolano en 2020, en medio de la crisis en Venezuela. La materia destacaba la muerte de 12 venezolanos que huían del país debido a la crisis. Sus pies estaban sangrando y probablemente murieron de hambre.
Fue un verdadero desafío pintar esta tela y llevó un tiempo considerable (casi dos años). Durante ese período reflexioné profundamente sobre el tiempo que estamos viviendo y el papel de la Iglesia frente a todo esto.
Si existe un momento en el que la Iglesia debe actuar, es en medio de la crisis. Debemos estar preparados para proclamar el Evangelio en cualquier momento, pero durante las crisis existe un nivel de alcance mucho mayor. A través del cuidado, el amparo y la enseñanza, podemos alcanzar a los pueblos. El hecho de que las personas estén muriendo debe mover a la Iglesia y no solo conmoverla.
En la simplicidad de estos trazos, en cada pincelada, busqué retratar la búsqueda, el camino hacia la supervivencia, la esperanza de una vida más digna, la esperanza de sobrevivir y la esperanza de disfrutar del bien más preciado que tenemos: la vida.
En el lado izquierdo de la obra, los tonos oscuros remiten a la huida de un tiempo de oscuridad hacia un tiempo de luz, donde un encuentro real con Cristo se vuelve cada vez más posible. Para ello, nosotros, como Iglesia, necesitamos prepararnos para recibir al extranjero y así cumplir nuestra Gran Comisión.
Que Dios bendiga a todos los que lean esta descripción y que Él, a través del Espíritu Santo, los lleve a lugares cada vez más altos.
Felipe Batista (Maringá/PR)
Dibujante tradicional y digital, formado en Teología y Artes Visuales.
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Obra presentada en 2022 en el VI Foro de Refugiados
Tema: “Desafiados a Acoger”