Acoger en la comunidad de fe va más allá de apoyar y atender las necesidades de las personas refugiadas. También significa garantizar que, a través de nosotros, ellas sepan que Dios las ve y se preocupa por ellas.
Existen muchos relatos de refugiados que se sienten incomprendidos y sin esperanza. Lamentablemente, tienen muchos motivos para sentirse así y, al sensibilizarnos con sus historias, muchas veces nos encontramos con las manos atadas. Podemos brindar todo el apoyo posible, pero solo la empatía humana no sana a las personas heridas.
Pero el Consolador habita en nosotros. El Dios que se preocupa por el huérfano, la viuda y el extranjero. El Dios que se hizo hombre, fugitivo de su propia tierra. Él mismo hizo morada en nosotros.
Y creo que, si la Iglesia se pone los lentes de Cristo, llenos de compasión y honra, podemos garantizar que las personas en situación de refugio se sientan amadas mucho más allá del amor humano. Al ser servidas, creo que podrán sentir la mirada del propio Dios reposando sobre ellas.
Con el servicio y la disposición de la Iglesia, estas personas podrán encontrarse con el amor de Dios, que es la verdadera esperanza.
Nathalia Donini (Maringá/PR)
Artista plástica autodidacta, con producción centrada en pintura al óleo y acuarela.
Instagram: www.instagram.com/nathalia.donini
Obra presentada en 2023 en el VII Foro de Refugiados
Tema: “Acoger en la Comunidad de Fe”