El arte tiene un gran poder de comunicación; nos permite transmitir mensajes profundos y significativos en distintos contextos, y eso es lo que busqué hacer en esta obra. En ella podemos ver a dos personas en un barco, dirigiéndose hacia un faro. Sin embargo, hay aspectos importantes que considerar y sobre los cuales me gustaría reflexionar contigo, querido lector:
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El faro es una vela, y la luz que emana de ella está siendo reflejada por dos manos (“Tú eres mi lámpara, oh Señor; el Señor ilumina mis tinieblas.” 2 Samuel 22:29);
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Las dos personas en el barco representan la idea de que no podemos caminar solos; siempre necesitaremos ayuda para crecer. Hay momentos en los que debemos ser el brazo que ayuda, cuando estamos en condiciones de hacerlo, y momentos en los que debemos permitirnos ser ayudados, reconociendo nuestras limitaciones;
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El océano agitado y denso representa los momentos de crisis que enfrentamos en el camino;
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La vela del barco tiene forma de cruz, porque Jesús está con nosotros en todo momento; Él es Emanuel (Dios con nosotros).
Hoy, la Iglesia necesita ser el brazo que extiende la mano al refugiado, para que pueda levantarse y caminar junto a nosotros, fortalecerse y recuperar su dignidad; pero de una manera infinitamente más especial, porque en este acto de ayuda no solo conducimos su vida hacia una mejor realidad, sino hacia un encuentro real con nuestro Señor.
La necesidad de ayuda es urgente. No se pintó una vela en lugar de un faro por casualidad: la vela significa que hay un plazo, que hay un final. La Iglesia necesita moverse y conducir al mayor número posible de personas a Cristo, porque un día la vela se apagará.
Felipe Batista (Maringá/PR)
Dibujante tradicional y digital, graduado en Teología y Artes Visuales.
Instagram: https://www.instagram.com/desenhistacristao/
Obra presentada en 2021 en el V Foro de Refugiados
Tema: “Iglesia y Refugiados – Caminos para el Mañana”