El fondo de la tela está dominado por un paisaje de tierra devastada, en una paleta de rojos oscuros y sombríos que sugiere una sensación de desolación y desesperanza. Las tonalidades intensas y profundas transmiten la densidad y el sufrimiento de un mundo en ruinas.
En el centro de la composición, una familia se convierte en el punto focal de la pintura. Están posicionados como si estuvieran abriendo una cortina imaginaria de tela.
Este acto simbólico representa la transición de una realidad de dolor y devastación hacia una nueva esperanza. La cortina funciona como un elemento crucial, actuando como una barrera entre el caos y la promesa de un futuro mejor.
Detrás de la cortina, la escena revela un contraste impactante: una tierra exuberante y vibrante, bañada por la luz de un día radiante. Este paisaje idealizado simboliza la esperanza y la promesa de un nuevo comienzo, representando la búsqueda constante de un hogar seguro y una vida digna.
La pintura captura la lucha y la esperanza de refugiados e inmigrantes, ilustrando el difícil camino y la búsqueda de un futuro mejor. A través de una narrativa visual intensa, expresa la dualidad entre la adversidad enfrentada y la esperanza de una vida renovada.
Felipe Batista (Maringá/PR)
Dibujante tradicional y digital, formado en Teología y Artes Visuales.
Instagram: https://www.instagram.com/desenhistacristao/
Obra presentada en 2024 en el VIII Foro de Refugiados
Tema: “La Esperanza que nos Mueve”